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La búsqueda de la calidad y la excelencia

Entre las más notables búsquedas de la humanidad, la de la excelencia no sólo ha ocupado un sitial de honor, sino que ha promovido luchas memorables que han llevado a grandes conquistas: qué han sido los avances tecnológicos, la erradicación de mortales enfermedades, la conquista del espacio y la constitución de grandes paradigmas sino expresiones de excelencia.

En esa construcción de una cultura de excelencia, hay un elemento fundamental, sin el cual todo esfuerzo sería vano: la calidad. Sin ésta, la excelencia no existe. Y en el ámbito de la educación, cuán cierto es.

El conocimiento nos expone permanentemente a retos que no podemos ignorar. Cuando se opta por él, no hay otro camino: proceder con la mayor exigencia para que aquello que se aprehende corresponda a las expectativas y necesidades de la humanidad, razón de ser del saber.

Escuela Colombiana de Ingeniería - Julio Garavito

Claro, no se trata de una labor mecánica aquello de adquirir conocimiento. En esta búsqueda están implicados aspectos que tienen que ver con la rigurosidad y la sistematicidad, la libertad y la responsabilidad, todos ellos dirigidos al avance intelectual y la construcción de mejores condiciones de vida para la especie humana.

En el ámbito específico de la educación superior, en las instituciones somos conscientes de que las consideraciones en torno a la calidad parten de un principio esencial: la educación es un servicio público y eso lo dice todo. La educación, por tanto, es un compromiso con la sociedad, y como tal, exige el cumplimiento de estándares que van más allá del conocimiento básico.

En particular, en materia de educación superior, la calidad demanda de las instituciones las acciones necesarias y convenientes para llenar los vacíos que el mundo en su constante cambio va dejando a su paso. No se trata de adquirir o brindar conocimiento, de desarrollar o utilizar tecnología, de acumular saberes. Se trata, eso sí, de aprender en conjunto y con propósitos claros y humanistas; de contribuir con tecnología a solucionar problemas reales y urgentes; de reconocer la cultura como una construcción en la que todos aportamos porque valoramos el saber del otro y enriquecemos el nuestro. La educación es una acción de doble vía que enaltece a la humanidad desde el inicio del proceso y con sus resultados.

El proceso hace alusión a la formación; los resultados son la expresión del nivel de logro de la meta propuesta. Ambos, proceso y resultado, resumen la razón de ser de la educación. Cabe destacar que el proceso es continuo y siempre inacabado. Otro factor que constituye la riqueza del conocimiento humano: como la excelencia, la búsqueda de conocimiento no termina, al contrario, se nutre con cada nuevo hallazgo.

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