Introducción

Análisis de las actas del Consejo Nacional de Rectores

El análisis de las actas del Consejo Nacional de Rectores (CNR) cubrió desde el acta núm. 87 hasta el acta núm.137, es decir, un total de cincuenta reuniones del Consejo Nacional de Rectores en los veinticinco años comprendidos entre 1992 y 2017. Esto corresponde a 6.592 páginas que incluyen tanto los temas de las agendas como los documentos complementarios que se prepararon para estudio de los participantes.

Dichas asambleas contaron en total con 2.664 asistentes, de los cuales el 75% correspondió a rectores de las universidades en ejercicio de su membrecía como asociados de la Ascún; el 25% a invitados, entre quienes se destacaron por su importancia (15%) ministros de Estado, directores de entidades públicas y participantes del sector público, y un 10% como representantes de asociaciones y otras organizaciones.

Los temas de la agenda oficial de las asambleas, consistentes en los informes de gestión y asuntos propios del manejo de la Asociación, concentraron el 65% de las intervenciones; 10% correspondió a leyes, decretos y normatividad general del Estado y los gobiernos que tienen profunda relación con la gestión institucional de las universidades; y un 25% se relacionó con planes, programas, propósitos, sugerencias y actividades a desarrollar en la interlocución con el Estado y para fortalecer a las universidades en su desempeño nacional e internacional.

Período 1991-1998

La Ascún, en conjunto con los diversos actores de la Educación Superior y con los agentes que enriquecen el desarrollo y el avance educativo, han venido colaborando en el progreso de la Educación Superior; es por ello que cada una de las etapas en las que se encuentra dividido este informe permite ver la evolución del pensamiento sobre la educación que se quiere en un país tan complejo y diverso como el nuestro.

En este primer período de análisis de las actas del CNR podemos resaltar cuatro momentos:

  • Primer momento. Trata sobre la importancia de que las universidades se distinguieran y diversificaran por sus misiones y acciones, con una distinción binaria entre dos tendencias universitarias no excluyentes: la tecnológica, tan necesaria en el país, y la llamada tradicional, a fin de concertar los desarrollos y facilitar, entre otras ventajas, las equivalencias, las convalidaciones y los reconocimientos de estudios y títulos.
    Cualquiera sea la tendencia, cada universidad determinará los modos de su acción pedagógica e investigativa en los campos de las ciencias y de las profesiones en que se desempeña y evaluará sus capacidades para ofrecer con calidad sus programas de posgrado o especializaciones. Por tal motivo, las universidades podrán ser:

    1. De investigación: centradas más en la investigación (universidades de investigación) en uno o varios campos de la reflexión básica en ciencias sociales y humanas, filosofía, ciencias naturales o matemáticas, a diferencia de otras universidades que prefieren, sin proyectos ni contratos, cumplir por otros caminos su misión investigativa.
    2. Tecnológicas: propenderán por la vía científico-tecnológica y se llamarán, si así lo desean: universidades industriales, tecnológicas, o de cualquier otra manera acorde al desarrollo de su propósito institucional.
    3. De formación: dedicadas a un solo campo de los conocimientos, de las profesiones, o de la investigación básica o aplicada y tecnológica, mientras que otras multiplicarán su espectro científico, profesional o investigativo a su gusto y de acuerdo con sus posibilidades. Universidad no es un concepto cuantitativo, sino cualitativo; y de hondura, no de pluralidad.
    4. De posgrado: de acuerdo con sus propias decisiones, ofrecerán programas de posgrado (maestrías, doctorados y especializaciones), con cuidado —especialmente en las maestrías y doctorados— de darles el sesgo investigativo que debe distinguir a estos niveles para no confundirlos con simples cursos de educacióncontinuada.
    5. A distancia: algunas universidades, finalmente, como sucede hoy en varios países, formalizarán todos o algunos de sus procedimientos pedagógicos con los recursos de la llamada educación no formal y a distancia.
  • Segundo momento. Corresponde a la apuesta a nuevas políticas y reglamentos nacionales, la configuración y consolidación de organizaciones regionales, la puesta en marcha del Sistema Universitario Estatal, el cambio estructural y funcional de las instituciones, el incremento de programas, el desarrollo de nuevas modalidades educativas, el establecimiento de los sistemas de acreditación e información, nuevas formas de inspección y control, mayores y mejores relaciones tanto en el país como en el exterior. En síntesis, se da un gran cambio que posibilitará a la Educación Superior colombiana y a sus instituciones responder a la demanda de las generaciones del siglo XXI.

  • La autonomía permitirá generar nuevas formas o estilos de hacer universidad en nuestro medio. Colombia presenciará cómo la misión, principios y propósitos determinarán la identidad de los distintos centros educativos. Esas transformaciones producirán al final una universidad más formadora que informadora, más investigadora que transmisora de conocimientos y, sobre todo, más comprometida con la solución de la problemática social y económica del país.
    Esos procesos de cambio requieren vencer ‘el miedo al cambio’ eludiendo o salvando obstáculos de toda índole. Se necesita lograr principalmente:

    1. Cambiar de mentalidad al interior y al exterior de las instituciones.
    2. Redefinir lo que se comprende por programa.
    3. Modificar la concepción del trabajo universitario.
    4. Variar los modelos pedagógicos actuales.
    5. Estructurar currículos.
    6. Unidad y vínculo íntimo entre educación-investigación-extensión y servicio.
    7. Coparticipación entre profesor-alumno en la solución de problemas y en la evaluación y búsqueda de conocimientos científicos y tecnológicos.
    8. Un nuevo perfil del profesor. Cambio del docente transmisor de conocimientos, al investigador-educador o investigador socializador del conocimiento.
    9. Modificar la concepción de alumno.
    10. Desarrollo de pedagogías que superen la docencia convencional.
    11. Reconceptualización del espacio y el ámbito del trabajo universitario.
    12. Nuevas estructuras que faciliten la operatividad de los modelos.
    13. Consolidación de procesos de mejoramiento continuo que conduzcan hacia la más alta calidad de los servicios.

    El escenario mundial y sus acontecimientos requieren, también, de otras magnitudes de la universidad colombiana. La geopolítica, con la configuración de grandes bloques, la internacionalización de la economía, la consolidación de la sociedad global, entre otros aspectos, obligan a redimensionar las instituciones y a generar una cultura de trabajo en equipo para atender debidamente lo nacional y responder adecuadamente a la interactuación con el mundo.

  • Tercer momento. Frente a los anteriores retos y al nuevo marco legal, se requiere la transformación institucional de la Ascún; la ampliación de su quehacer con nuevos servicios y un dinamismo continuo que genere espacios permanentes de interactuación institucional para el progreso individual y colectivo de sus asociados, en apoyo a los grandes intereses de la nación.
  • La Ascún deberá asumir la reflexión respecto de las exigencias que para la educación trae el nuevo ámbito constitucional que rige la acción de las instituciones de Educación Superior en el país de manera que se enfrenten de manera responsable a los nuevos desafíos que tanto la reforma de la Educación Superior como el país en general exigen a las instituciones que brindan el servicio educativo en la actualidad.
    Por lo tanto, se propone que los propósitos de la Ascún deberán ser:

    1. La salvaguardia de la autonomía universitaria, contemplada en la Constitución Política de Colombia, y las libertades de enseñanza, aprendizaje, cátedra e investigación científica y cultural; asimismo, de la Educación Superior como un servicio público cultural, inherente a la finalidad social del Estado, caracterizada por un alto nivel académico e idoneidad de los estudios.
    2. La creación, el desarrollo y la transmisión de conocimientos en sus distintas formas y expresiones, al igual que promover su utilización en todos los campos para atender las necesidades del país.
    3. Prestar a la comunidad un servicio de excelente calidad, el cual hace referencia al rigor investigativo, a los resultados académicos, a los medios y procesos empleados, a la infraestructura institucional, a las dimensiones cualitativas y cuantitativas de él y a las condiciones en que se desarrolle cada institución.
    4. Promover la unidad nacional, la descentralización, la integración regional, la integración de América Latina y la cooperación interinstitucional.
    5. Crear y fortalecer la dinámica de actividades que le permitan responder de manera adecuada a las exigencias y retos de la Educación Superior en el país.
    6. Promover la formación y consolidación de comunidades académicas y la articulación con sus homólogos a nivel nacional e internacional, así como una activa solidaridad de las entidades afiliadas alrededor de estos propósitos.

  • Cuarto momento. Con base en la situación del país, hoy la mira debe estar puesta de nuevo en el ser humano, en la calidad de vida, en la procura del encuentro universal de recursos, potencialidades y, en fin, del establecimiento real de una cultura de paz, afirmada en el saber, la participación ciudadana y la justicia social. La tensión entre lo espiritual y material centra toda la atención en valores, actitudes, comportamientos de nuestra sociedad, en procura de una fructífera evolución y vínculos entre el pasado, el presente y el futuro. Los valores morales y una acendrada ética profesional constituyen las bases de un sólido proyecto de educación nacional en el que la universidad debe ser líder innegable.

    La universidad ha de estar donde se halle la realidad, y para poder acertar no se puede ser orientador y ejecutor a la vez, pero sí es necesario aplicar lo que se predica para beneficio del país, razón de ser de las universidades. La delegación implica riesgos, los cuales se deben asumir a fin de poder formar el recurso humano capaz de orientar la nación. La capital de la república es la brújula, si bien el norte está en cada una de las regiones y los municipios. Para fomentar la Educación Superior se debe tener lo mejor y solo existen hoy unos quijotes que mantienen la institución a costa de sacrificios personales; esto debe cambiar, y se están dando los pasos básicos para lograrlo.

    La modernización tecnológica, la internacionalización y recurso humano suficiente y bien pagado serán metas para poder servirle al país en el futuro próximo; es necesario que todos luchemos por un mismo objetivo, de seguro así se dignificará la institución universitaria. La educación no es un fin en sí mismo, es el gran instrumento en momentos de crisis, el gran poder de movilización de todas las fuerzas de una sociedad, la herramienta central en la construcción de una cultura de paz a la cual la universidad colombiana deberá adherir plenamente.


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