Introducción a las Políticas de la Educación Superior

II – Fuentes internacionales de política pública de la Educación Superior

Como punto de partida para visualizar el ámbito de referencia que ha regido la transformación de la universidad en Colombia, es preciso revisar las grandes tendencias mundiales que han regido estos procesos. Para esto es necesario sintetizar las perspectivas y orientaciones que sobre el particular se han definido desde la Unesco, la Comunidad Europea, el Banco Mundial, la OCDE y las metas expresadas por las Naciones Unidas.
En la construcción de las políticas públicas de la Educación Superior han tenido especial relevancia cuatro grandes fuentes, ocurridas en momentos históricos diferentes:

1.º. Las conferencias mundiales sobre Educación Superior convocadas por la Unesco entre 1998 y 2009

La Declaración Mundial sobre la Educación Superior (1998) concentra la atención de las universidades en el mundo alrededor de tres grandes tópicos: la revisión de la misión y las funciones de la Educación Superior; la necesidad de forjar una nueva visión de esta, y la necesidad de pasar de la visión a la acción.
Es novedoso en dicha declaración que, además de reafirmar los tres grandes objetivos correspondientes a la misión de educar, formar y realizar investigaciones, se señale como prioritaria la función de la formación ética, que debe ser ejercida con autonomía, responsabilidad y prospectiva.

En relación con la nueva visión, se hace énfasis especial en el problema del acceso a la Educación Superior, la incorporación de la mujer a ella, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad, la pertinencia, la cooperación con el mundo del trabajo, la diversificación como medio para reforzar la igualdad de oportunidades, la necesidad de incorporar las nuevas tecnologías y los nuevos medios, y la participación de los docentes y estudiantes como principales protagonistas de la Educación Superior.
Como acciones prioritarias se sugieren: dar prioridad a la evaluación de la calidad; aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías; reforzar la gestión y el funcionamiento de la Educación Superior; reafirmar la condición de servicio público de la Educación Superior; compartir los conocimientos entre las naciones; favorecer el retorno de los posgraduados; fortalecer las alianzas estratégicas.

A modo de síntesis, en la Conferencia Mundial se afirma:

“La Educación Superior ha dado sobradas pruebas de su viabilidad a lo largo de los siglos y de su capacidad para transformarse y propiciar el cambio y el progreso de la sociedad. Dado el alcance y ritmo de las transformaciones, la sociedad cada vez tiende más a fundarse en el conocimiento, razón de que la Educación Superior y la investigación formen hoy en día parte fundamental del desarrollo cultural, socioeconómico y ecológicamente sostenible de los individuos, las comunidades y las naciones. Por consiguiente, y dado que tiene que hacer frente a imponentes desafíos, la propia Educación Superior ha de emprender la transformación y la renovación más radicales que jamás haya tenido por delante, de forma que la sociedad contemporánea, que en la actualidad vive una profunda crisis de valores, pueda trascender las consideraciones meramente económicas y asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad más arraigadas”.

Como resultado de la Conferencia de la Unesco en 1998, la universidad en el mundo ha tomado en serio la reflexión sobre su papel en la denominada era de la información y del conocimiento y sobre las nuevas funciones que debe asumir en la gestión, producción y transferencia de los conocimientos científicos y del avance de la tecnología. El foco central de las preocupaciones es la necesidad de reconstruir la capacidad de investigación, como su nota fundamental, para lo cual es necesario iniciar los procesos y tomar las medidas más conducentes.

Al terminar la primera década del siglo XXI de nuevo la Unesco convoca a las universidades a un diálogo sobre su realidad y a una evaluación sobre los procesos de transformación. En el comunicado surgido en la segunda conferencia, realizada en julio del 2009, se acentuó la necesidad de imprimir una nueva dinámica a los procesos académicos de acreditación de la calidad, en la apertura a oportunidades con equidad, al utilizar los avances en las tecnologías de la información y el conocimiento (TIC) en la formación integral de los profesionales y la internacionalización de las funciones universitarias, para que las universidades actúen con mayor eficacia, principalmente en esta era signada por la crisis económica, de forma que den soluciones a los grandes problemas sociales creados por las crecientes desigualdades, por el desbordamiento poblacional en las grandes urbes, por el incremento de los factores de conflictividad social y desocupación, por la generalización de los problemas creados a nivel humano debido al calentamiento global, y a nivel político por el desbordamiento del terrorismo.

En la Segunda Conferencia de la Unesco se hizo especial mención a las nuevas dinámicas de la Educación Superior, que se desprenden del ejercicio y puesta en práctica del concepto de responsabilidad social universitaria con relación al papel que deben desempeñar las instituciones en función de transformar los contextos sociales, económicos y culturales; asimismo, a la apertura de la universidad para dar cabida a la creciente demanda del servicio por parte de poblaciones jóvenes cada vez más necesitados de una Educación Superior de calidad que los forme para el desempeño profesional en el escenario de una ciudadanía activa, capaz a su vez de transformar a las sociedades de las cuales forman parte. El proceso de democratización de la Educación Superior es resultante de las grandes transformaciones de las sociedades inscritas en la globalidad y se basa en criterios de justicia, equidad e igualdad.

2.º. El Movimiento europeo de Bolonia, especialmente activo a partir de la realización de la Primera Conferencia de la Unesco (1998)

El Movimiento de Bolonia, cuyo objetivo es la transformación y homologación de la universidad europea, cuyo modelo ha sido paradigmático para la transformación de la Educación Superior en América Latina, se basa en el desarrollo de las siguientes políticas:

    Establecimiento del Área Europea de Educación Superior como modelo de lo que podría ser la conformación de un área común del conocimiento en Iberoamérica.

    Debemos apuntar, en particular, hacia el objetivo de incrementar la competitividad del Sistema Europeo de Educación Superior. Puesto que la validez y eficacia de una civilización se puede medir a través del atractivo que tenga su cultura para otros países, necesitamos asegurarnos de que el Sistema de Educación Superior Europeo adquiera un grado de atracción mundial igual al de nuestras extraordinarias tradiciones culturales y científicas.

    A la vez que afirmamos nuestra adhesión a los principios generales que subyacen en la Declaración de la Sorbona, nos comprometemos a coordinar nuestras políticas para alcanzar en un breve plazo de tiempo, y en cualquier caso dentro de la primera década del tercer milenio, los objetivos siguientes, que consideramos de capital importancia para establecer el Área Europea de Educación Superior y promocionar el Sistema Europeo de Enseñanza Superior en todo el mundo:

    a) Sistema de titulaciones
    La adopción de un sistema de titulaciones fácilmente comprensible y comparable, incluso a través de la puesta en marcha del Suplemento del Diploma, para promocionar la obtención de empleo y la competitividad del Sistema de Educación Superior Europeo.

    b) Ciclos de formación
    Adopción de un sistema basado esencialmente en dos ciclos fundamentales, diplomatura (pregrado) y licenciatura (grado). El acceso al segundo ciclo requerirá que los estudios de primer ciclo se hayan completado, con éxito, en un período mínimo de tres años. El diploma obtenido después del primer ciclo será también considerado en el mercado laboral europeo como nivel adecuado de cualificación. El segundo ciclo conducirá al grado de maestría y/o doctorado, al igual que en muchos países europeos.

    c) Sistema de créditos académicos
    El establecimiento de un sistema de créditos —similar al sistema de ETCS— como medio adecuado para promocionar una más amplia movilidad estudiantil. Los créditos se podrán conseguir también fuera de las instituciones de Educación Superior, incluyendo la experiencia adquirida durante la vida, siempre que esté reconocida por las universidades receptoras involucradas.

    d) Movilidad académica
    Promoción de la movilidad, eliminando los obstáculos para el ejercicio efectivo de libre intercambio, prestando una atención particular al acceso a oportunidades de estudio y formación y servicios relacionados para los alumnos; y el reconocimiento y valoración de los períodos de estancia en instituciones de investigación, enseñanza y formación europeas, sin perjuicio de sus derechos estatutarios, para los profesores, investigadores y personal de administración.

    e) Cooperación
    Promoción de la cooperación europea en aseguramiento de la calidad con el objeto de desarrollar criterios y metodologías comparables. Promoción de las dimensiones europeas necesarias en Educación Superior, particularmente dirigidas hacia el desarrollo curricular, cooperación entre instituciones, esquemas de movilidad y programas de estudio, integración de la formación e investigación.

    f) Respeto a la diversidad
    Por la presente nos comprometemos a conseguir estos objetivos —dentro del contexto de nuestras competencias institucionales y respetando plenamente la diversidad de culturas, lenguas, sistemas de educación nacional y de la autonomía universitaria— para consolidar el Área Europea de Educación Superior. Con tal fin, seguiremos los modos de cooperación intergubernamental, junto con los de las organizaciones europeas no gubernamentales con competencias en Educación Superior. Esperamos que las universidades respondan de nuevo con prontitud y positivamente y que contribuyan activamente al éxito de nuestros esfuerzos.


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