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El papel de la Universidad en el desarrollo regional

La vida de una universidad potente es también la historia del progreso, la calidad de vida y la esperanza de la región en la que germinó. En un país de regiones como Colombia esta idea es muy evidente en Antioquia, donde nacieron, en el siglo XIX, baluartes académicos como la Escuela de Minas, la Escuela de Artes y Oficios, y la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia.

Esa contribución que han hecho las instituciones de educación superior al desarrollo regional es innegable y uno de los desafíos misionales universitarios debe ser potenciar el aporte al progreso. En EAFIT ese es un principio que está en la génesis de su constitución, cuando sus fundadores la pensaron en 1960 como la escuela de formación para apoyar la gerencia eficiente de las empresas locales, y se reforzó en la redefinición de su misión en 2008, en la que ya no se reconoce solo como un espacio de formación y de investigación, también como una universidad de tercera generación, en la que el desarrollo de la región en la que está ubicada se concibe como un factor determinante.

A partir de esa idea, EAFIT asumió como misión “contribuir al progreso social, económico, científico y cultural del país, mediante el desarrollo de programas de pregrado y de posgrado -en un ambiente de pluralismo ideológico y de excelencia académica- para la formación de personas competentes internacionalmente; y con la realización de procesos de investigación científica y aplicada, en interacción permanente con los sectores empresarial, gubernamental y académico”./big>

Fueron y son inspiradoras en esa concepción las ideas de Hans Wissema, investigador y consultor holandés en educación, quien ha planteado la definición de un nuevo ideal de universidad que se conoce como universidad de tercera generación, en la que la formación se articula con la investigación interdisciplinaria y colabora con el sector productivo y social. Para las universidades acoger ese reto implica la obligación de propiciar las condiciones necesarias para que dentro de sus laboratorios y aulas se genere investigación y conocimiento que redunde en beneficio y mejoramiento de la calidad de vida de la población, y para llegar a ese objetivo es imperativo el camino del diálogo con los saberes sociales. La investigación se asume, así, como una fuente de financiamiento, retroalimentación académica y trabajo en red./big>

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